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sábado, 12 de mayo de 2012

Sábado




Me duelen los dedos de tanto liarme
de tanto liarte
como un cigarrillo que siempre se acaba despegando


como una pizquíta de tabaco
te precipitas entre los dedos de mis manos

para encontrarte con mi dignidad


en el suelo



martes, 4 de octubre de 2011

Reencuentros





Tres meses después de la decadencia, me vuelvo a encomendar a ti. Para que pueda desaparecer el miedo de mis manos y los dedos me pidan escribirte otra vez. Los meses de verano  pasan raudos. Y no he tenido posibilidad de escribirte. No he tenido conexión. Conexión con el mundo interior de mis sentimientos y sensibleras semejantes. Pero ahora he vuelto a la Universidad y tengo una vida saludable. Y siento que ya estoy preparada para darte ese pedacito de tiempo que es tan importante para mí. Ese pedacito de tiempo que te convierte en un remanso de paz. 

Por eso vuelvo a ti. 
Por eso vuelvo a escribir.

 

jueves, 9 de junio de 2011

Ojalá II


Ojalá pudiera decir que te reconozco,
¡ojalá!
No sé si esa es tu ropa,
ni si el azul del que hablas es el mío.
Creo que necesitamos hablar,
hablarlo,
hablarnos,
hartos de que otros nos escuchen.
Te escondes,
y aunque llevo más de 5 días en la ciudad,
no sé dónde buscarte.
Ni cómo acercarme a ti.
Tengo miedo.
Miedo de ver que soy la pieza
que quebró el rompecabezas.
Y sigo pensando en ti.
No importa.
Puede que nunca consiga tocarte.
Puede.
Nunca debimos escuchar a tus amigos,
como tampoco tú me escuchaste,
nunca.



Imagen de Oprisco tomada de Deviantart.

jueves, 2 de junio de 2011

Desierto


"Los años cambian a la gente de manera muy distinta. No sé qué pasó entre ella y tú. Pero, fuera lo que fuese, no es culpa tuya. En mayor o menor medida, todos tenemos experiencias parecidas. Pero no hay nada que hacer. La vida de alguien es, el fin y al cabo, su vida. Tú no puedes responsabilizarte de la vida de los demás. Este mundo es como el desierto y todos tenemos que hacernos a la idea. Sí, este mundo es como el desierto: si llueve, las plantas florecen; si no llueve, se secan. Los insectos son devorados por las lagartijas; y las lagartijas, por los pájaros.

En definitiva, todos acaban muriendo. Y, después de muertos, se secan. Cuando una generación muere, la sucede la siguiente. Es así. Hay muchas maneras de vivir. Hay muchas maneras de morir. Pero eso no tiene ninguna importancia, porque al final sólo queda el desierto.

El desierto es lo único que vive de verdad".




Fragmento extraído de Al sur de la frontera, al oeste del Sol, una novela de Haruki Murakami.
Imagen tomada de Google.

martes, 15 de marzo de 2011

Obviedades



El agua huele a vida,
a vida fresca y mojada,
y cuando la lluvia me cubre bajo su manto
por un instante
yo soy agua también.





Imagen tomada de Google.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Day light



"Sigrid anduvo recta, pese a sus vertiginosos tacones y su grado de alcoholemia. Volvió a subir sin titubear y abrió la botella con gesto seguro.
-¿No está ebria, Sigrid?
-Lo estoy. Sé que no se nota.
-¿Y cómo puede saberse si está usted ebria?
-Cuando lo estoy, dejo de tener miedo.
-¿Miedo a qué?
-Ni idea. Siempre tengo miedo, creo que forma parte de mi vida.
-¿Y sólo el champán consigue disipar ese miedo?
El champán contiene etanol, que es el mejor quitamanchas. Hay que concluir que el miedo es una mancha. Bebamos, Sigrid, para limpiarnos".





Fragmento tomado de Ordeno y mando de Amélie Nothomb.
Imagen tomada de perhapstomorrw en deviantart.

miércoles, 19 de enero de 2011

…Y te pareces a la palabra melancolía.



Puedo intuir que se llama Gabriela.
Lleva el pelo tintado de rojo y rondará los veintitantos. No es delgada, por lo que es de extrañar la forma en la que arquea su cuerpo al sentarse –parece que su columna vaya a romperse de un momento a otro, dando paso a un festín de vértebras que camparán a sus anchas por el local–. Sus piernas de movimiento perpetuo chocan incesantemente, en forma vertical, con el suelo de ébano y cenizas. Choques rápidos, fulminantes, choques que hacen que la suela de sus botas cobrizas se asemejen a una lija que atenta contra el parqué.

Debe de estar esperando a alguien.
Se presenta nerviosa, ha mordisqueado ya sus uñas –o más bien lo que pronto serán sus muñones– repetidas veces en la última media hora, rebuscando entre los restos de la zona cero algún pellejo más que llevarse a la boca, tanteando en busca del rastro de alguna uña que haya podido aguantar el primer asalto. Tampoco ha dejado de fumar, un cigarrillo tras otro. Uno tras otro, uno detrás del siguiente; dejando así un ambiente cargado en esta zona del bar que apesta.

Se permite el lujo de volver a mirar al reloj.
Tic- tac tic-tac. Suspira y resopla. Ahora repasa mentalmente unas palabras que lleva escritas en una pequeña y oscura libretita que ha vuelto a sacar del bolsillo exterior de su bolso. Vuelve a mirar al reloj, pero esta vez se fija en el de la pared. Para ello se incorpora, ha tenido casi levantarse, confirmando así mi sospecha: Gabriela no es alta, al igual que tampoco es delgada y el deslizamiento de su cuerpo produce un crujido del tablero del banco sobre el que descansa su lastre. Se ha fijado en el reloj que pende de la pared del fondo del local, cerca de donde las damas, los caballeros y también los que no lo son tanto pueden acceder a sus respectivos aseos o WC como se especifica en el cartel que los señala. Ese reloj es el que le dará la crónica horaria, confirmando así su temido presagio: sólo han pasado diez minutos más. Únicamente diez minutos desde la vez primera que se fijó en el tiempo. Suspira y resopla.

Pide un café.
Un café cortado, cortito de leche y con un sobrecito de azúcar moreno. Es la primera vez que la oigo hablar y su voz –que se pierde entre el jaleo propio de un pub a las siete de la tarde y una canción de Sabina– suena dulce como el sobrecito de azúcar moreno que ha pedido expresamente para su café, pero en ella capto un cierto acento extranjero. Sospecho que es sudamericana. No había caído en la cuenta de que su piel también es algo más oscura de lo habitual y por primera vez, veo su rostro completo y unos ojos brunos, sombríos, desafortunados, confusos… unos ojos que en cuestión de segundos pueden empezar a segregar lágrimas de lo más profundo de esa mujer, que se encuentra a no más de cinco metros de mí.

Y vuelve a cambiar de postura para adoptar esa tan fea en la que se arquea de forma inexplicable, y vuelve a sacar su pequeña y oscura libreta para repasar –esta vez en voz más alta– las palabras que había preparado, y vuelve a mirar al reloj, y vuelve a suspirar para luego resoplar; porque Gabriela lleva ya cincuenta minutos de espera.


sábado, 1 de enero de 2011

Uno de enero



Nada ha cambiado,
en el primer día del año
seguimos siendo los mismos,
dos extraños que
persiguen los mismos sueños,
y que acaso tienen más miedos
que antes,
pero no distintos.

No,
en el primer día del año
seguimos siendo un par de manzanas,
demasiado endurecidas para dejarse morder,
pero deseosas de que alguien lo haga.


miércoles, 8 de diciembre de 2010

Brillan las estrellas





No sé si me evocas o me ardes,
si me inspiras o exasperas,
si me incitas o desarmas
en noches como esta...

en noches como esta
sólo sé que brillan las estrellas.


Fotografía perteneciente a la obra "Noche estrellada" de Vincent van Gogh.

martes, 23 de noviembre de 2010

Manifiesto



Ojalá no fuera fuerte el magnetismo que me arrastra hacia ti...
poco a poco las fronteras se disipan y el humo se vuelve incoloro.

Y ya puedo verte,
aunque me da miedo que me mires.
Que me mires y descubras,
todo aquello que está escrito con mi nombre.

Es absurdo que los miedos nos asalten ahora,
como si algo peor que esto pudiera pasarnos.

¡Joder! no quise decir que fuese malo amarte,
pero desde luego es malo si tu lo sientes así.

Y seguiremos mirándonos a escondidas entre los pequeños agujeritos
del biombo que nos repara de lo inconfesable.

Ahora,
nunca,
mañana mismo,
viajando entre nuestros cuerpos celestes.



Fotografía tomada hace un tiempo en Bilbao.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Angus and Julia Stone - And The Boys

¿Por qué hay canciones que explican tan bien lo que ni siquiera nosotros podemos explicar?

"It´s been days now
and you change your mind again
it feels like years
and i can tell how time can bend your ideas

and the boys go on and on and on and on
and the boys go on and on and on and on
and there´s gold falling from the ceiling of this world
falling from the heartbeat of this girl
falling from the things we should have learned
falling from the things we could have heard".




¡Espero que os guste! La canción es del grupo que titula mi entrada. Tiene muchísimas canciones que descubrir. Lo podeis encontrar en Spotify.
Un saludo.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Otoño




Recuerdos anidan mi almohada
y una leve brisa me empapa
y se mezcla conmigo la esencia otoñal
que pobla los parques y la vaguada.

sábado, 14 de agosto de 2010

Londres II






























Espero que os gusten aunque la calidad de las imágenes no sea demasiado buena, para ver estas y otras fotografías podeis visitar mi deviantart.
Un saludo!!

sábado, 26 de junio de 2010

Bi



Entre la brecha,
lo suficientemente abierta, lo suficientemente cerrada,
que existe entre tu y yo,
he aprendido por el camino,
que no soy quien para decidir,
no me queda más que ir tropezando poco a poco,
y esperar,
la luz dará una razón al día,
te encontraré,
los recuerdos y días sobre los que marque el camino,
me acercarán, me llevarán a ti,
seguiré siendo yo,
y dejaré esta brecha para el olvido,
seguiré siendo uno,
aunque para mi, sea dos.

Y buscaré el más triste de los recuerdos,
para que sea otra la razón,
de que se me amarguen los días,
y no poder culparte,
por hacer de mi no más que un ingrávido “x”,
o un posible “y”,
porque el álgebra no es tu punto fuerte,
y volveré a dibujar con tinta de limón,
ese camino que me lleva a ti,
o a lo impredecible,
o a misma orilla del abismo,
y te encontraré,
porque no me gusta recordar lo que no somos y fuimos,
por eso hoy,
me consagro a lo prohibido.



Dejo aquí un poema, que pudimos escibir a medias
más impovisado que un llanto animal;
Dani García y La señorita ojos de gato.

"Has aparecido en mi mañana,
y no te has disuelto en el café.

Es curioso que me preguntes,
si sería casualidad que nos volvieramos a ver".

jueves, 17 de junio de 2010

Tú


Ayer te ví,
y cuando desperté tú ya no estabas,
pero joder, te ví.

Y parecías tan real como esa punzada
que siento en el pecho,
cada vez que me acuerdo de ti.


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Fotografía tomada en San Sebastián.

jueves, 10 de junio de 2010

:)

Hoy hace un día precioso,
espero que podais disfrutar
del sol y del calor aunque sólo
sea un ratito por lo menos.


Os voy a dejar unas fotografías
que tomé hace aproximadamente
un mes.

Espero que tengais un feliz jueves!
















Ya me contareis si os han gustado!